Si te pierdes, encuéntrame. Si me voy, búscame.
Decían que era imposible, que no podía ser, pero ya ves, también decían que la tierra no era redonda.
Espero por ti día y noche, mirando por las esquinas a ver si te encuentro, y duermo imaginándome que no te has ido.
Solo dime que todo estará bien y que vamos a sonreir juntos en aquel banco otra vez.
¿Que por qué escribo esta mierda? Pues porque me apetece que no lo leas.
22 de septiembre de 2011
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