No sé en qué puto momento esto dejó de ser un juego, pero ya no me apetece seguir jugando. Siento que mi corazón late, que bombea sangre, que estoy viva y quiero seguir estándolo de forma consciente. Por eso dije: se acabó. No se lo tomó bien, pero al final acabará entendiéndolo. Lo sé porque yo he pasado por lo mismo antes y uno acaba abriendo los ojos. Un día te despiertas y dejas de llorar porque el juego se ha acabado y la vida te golpea en la cara. Piensas, "muchas gracias" porque no habría podido seguir jugando sabiendo esto que sé ahora. Créeme que sí.
Esto no es para justificarme, ni mucho menos, no pretendo que me entiendas. Sólo quería recordarte una vez más que ya te lo dije. Ahora haz que ese momento sea de verdad, nada de fingir que eres fuerte ni débil, nada de ser héroe o víctima. Tan sólo afróntalo. Despiértate hoy y deja de llorar, porque este juego se acabó, nota cómo bombea tu corazón del mismo modo que bombea el mío. No me guardes rencor por mostrarte la realidad. La vida es dura siempre, cruel e irónica. Es mucho más fascinante de lo que crees, sal ahí a encontrar tu propio destino, que si te caes sangras, y que si te equivocas, duele.
11 de febrero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario